El biosimilar de trastuzumab ABP 980 es un producto tan seguro como el de referencia en términos de toxicidad cardíaca en pacientes participantes en el ensayo a largo plazo LILAC.

Fecha de publicación del resumen: agosto de 2021
La cardiotoxicidad es la limitación más importante para la aplicación de trastuzumab y, por ende, se trata de uno de los parámetros más importantes por supervisar a la hora de evaluar la seguridad de un biosimilar de trastuzumab.

El trastuzumab (Herceptin®) es el estándar de referencia para el cuidado de pacientes con cánceres de mama tempranos y metastásicos y cánceres gástricos metastásicos con una sobreexpresión del receptor 2 del factor de crecimiento epidérmico humano (HER2). El ensayo LILAC en fase II demostró la biosimilitud del ABP 980 con el trastuzumab como producto de referencia (PR) en mujeres con cáncer de pecho temprano HER2 positivo, sin presentarse diferencias clínicas significativas entre ambos productos. Sobre la base de la totalidad de las pruebas, el ABP 980 fue aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y posteriormente por la FDA para las mismas indicaciones que el PR trastuzumab.

El trastuzumab plantea la preocupante cuestión de la toxicidad cardíaca, una dolencia rara pero grave que posiblemente esté relacionada con el bloqueo de HER2. En el ensayo LILAC, se administró a pacientes aleatorizados neoadyuvante ABP 980 o el PR trastuzumab durante 4 ciclos antes de la resección quirúrgica, así como tratamiento de consolidación con el medicamento correspondiente cada 3 semanas hasta un año después. Para supervisar la seguridad cardíaca, se realizó un electrocardiograma y un ecocardiograma bidimensional en todas las visitas.

En general, no se observó disminución de la fracción de eyección ventricular izquierda (FEVI). En los pacientes a quienes se administró ABP 980 o el PR trastuzumab en el transcurso del ensayo, así como en aquellos que pasaron del PR trastuzumab al ABP 980 en la fase adyuvante (posoperatoria), se observó una disminución de FEVI (10–50 %) en el 2,8 %, el 3,3 % y el 3,5%, respectivamente, de cada grupo de pacientes. No se observaron diferencias significativas entre los brazos de tratamiento. Además, la incidencia de fallo cardíaco resultó comparable entre los tres grupos: 2,2 %, 0,5 % y 1,2 %, respectivamente. La mayoría de los casos de disminución de FEVI fueron asintomáticos, y la mayor parte de los pacientes que mostraron una disminución de FEVI durante el período de ensayo de 1 año presentaban problemas cardiovasculares preexistentes en la línea basal, incluyendo hipertensión y arritmias. La mayoría de los fallos cardíacos descritos fueron de grado 1 o 2, si bien ninguno de ellos se clasificó como acontecimiento adverso grave.

El ensayo LILAC reveló una baja incidencia de toxicidad cardíaca después de un año de tratamiento con el biosimilar de trastuzumab ABP 980, sin diferencias clínicas significativas en la tasa de disminución de FEVI entre ambos brazos de tratamiento. La cardiotoxicidad es la limitación más importante para la aplicación de trastuzumab; así, el perfil aceptable de seguridad y tolerabilidad de este ensayo sugiere que el ABP 980 puede constituir una opción útil para pacientes que comienzan el tratamiento o en el momento de plantearse la transición desde el PR trastuzumab.

Conclusión clave

El trastuzumab es el estándar de referencia para el tratamiento de cánceres con manifestación HER2, si bien se asocia con un aumento del riesgo de toxicidad cardíaca. El biosimilar ABP 980 demostró su biosimilitud con el producto de referencia, lo que apunta a que la transición al biosimilar de trastuzumab no comporta un aumento del riesgo.

En mercados en rápida evolución, ¿cuál es la mejor forma de ilustrar la intercambiabilidad de los biosimilares?

Fecha de publicación del resumen: agosto de 2021
Los biosimilares están autorizados como productos altamente similares a sus componentes biológicos de referencia, pero no necesariamente intercambiables con estos. A medida que aumenta la aceptación por parte de los mercados de biosimilares más económicos y componentes biológicos de valor óptimo, ¿cómo pueden los profesionales clínicos tener un mayor convencimiento acerca de una transición segura?

Los componentes biológicos son complejas moléculas fabricadas a partir de extractos purificados de microorganismos de ingeniería genética y patentados por la compañía descubridora durante 10 años, por lo general. Una vez expirada la patente, otros fabricantes pueden comercializar copias continuadoras del componente biológico originador; a estos productos se les denomina «biosimilares». Los biosimilares no se pueden considerar idénticos a los componentes biológicos análogos debido a las diferencias existentes en los procedimientos de fabricación, por lo que solo se consideran «altamente similares», sin diferencias clínicamente significativas.

En EE. UU., la intercambiabilidad viene determinada por leyes específicas de los distintos estados, lo que significa que los componentes biológicos se pueden cambiar por biosimilares a nivel de farmacia sin la intervención del prescriptor. Para que un medicamento candidato se considere intercambiable, debe demostrarse su biosimilitud y pruebas de que quepa esperar que produzca los mismos efectos clínicos que el producto originador en cualquier paciente, y también que una transición al mismo no surta efectos adversos detectables.

Dado que la biosimilitud no implica automáticamente la intercambiabilidad, un estudio reciente ha examinado las características de diseño concebidas para apoyar simultáneamente estos dos conceptos normativos, con la incorporación de elementos para establecer tanto (1) la biosimilitud como la (2) intercambiabilidad: (1) los participantes en el estudio toman parte en un ensayo aleatorizado de comparación directa para investigar la seguridad y la eficacia del biosimilar en comparación con su originador; (2) los participantes se realeatorizan en un estudio de transición y reciben el componente biológico y el biosimilar durante al menos un período de exposición (cada uno). La evaluación debe centrarse en los perfiles farmacocinéticos y de inmunogenicidad de los fármacos.

Hallazgos

Los investigadores concluyeron que los estudios de transición podrían no ser absolutamente necesarios para apoyar una designación de intercambiabilidad. Los cambios múltiples de entre componentes biológicos y biosimilares suceden de forma rutinaria en la práctica clínica diaria, y la experiencia acumulada de este enfoque puede proporcionar gran cantidad de datos «reales» de alto valor. En el futuro, es posible que los estudios prospectivos de registro y los ensayos clínicos (con contribuciones del mundo real) neutralicen la necesidad de estudios específicos de transición para establecer la condición de intercambiabilidad.

Conclusión clave

Existen muchos casos de transiciones «reales» entre componentes biológicos y biosimilares que suceden en la práctica diaria. El cotejo de estos datos podría ofrecer gran cantidad de información acerca de estas transiciones, lo que podría apoyar la designación de intercambiabilidad de un biosimilar determinado.